Monday, May 16, 2011

Parasha Bejukotái בחקתי

Parasha para el Shabat 17 de Iyar 5771, 21 de mayo 2011
Vayikra/Levitico 26:3-27:34

"En mis estatutos/decretos"

"Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusieres por obra..." (Lev. 26:3)

La porción de esta semana empieza mostrandonos una pequeña vista sobre el reino de los cielos. Los primeros versiculos hasta el v. 13 describen la abundancia de bendiciones que esperan al pueblo de Dios si tan solo guardan sus mandamientos y su ley y honran el pacto.

Es un principio simple: la obediencia trae bendición, y la desobediencia trae maldición. Los versiculos siguientes llenos de las maldiciones, no dejan duda que Dios habla en serio cuando se refiere a la obediencia.

Quisiera empezar enfocandme en el primer versiculo. Dice "Si anduviereis en mis decretos" (beJukotái) El Rabbi Schneur Zalman explica que esta palabra (Jok) 'decretos' viene de la raiz 'Jakiká' que significa grabar, tallar, o labrar, como en una escultura. Nuestro estudio de la Torá deberia ser como palabras talladas sobre piedra, no como letras escritas con tinta sobre papel.

¿Que significa esto?
Las palabras y letras de tinta, por medio de la escritura, llegan a ser inseparables y unidas con el papel. Esto simboliza el nivel basico de estudio de la Torá, en el cual el estudiante no solamente toma a ligera las enseñanzas de la Torá, sino se que se une a la Torá, sus acciones reflejan su conocimiento y aprednizaje.

Sin embargo hay un nivel mas profundo de aprendizaje. Es evidente que en fin de cuentas la palabra escrita con tinta es una entidad diferente del papel, aunque este unida a el. Pero la letra grabada sobre la piedra no tiene existencia separada de la piedra. La superficie misma de la piedra, baja por aquí, y baja por allá...y una letra es formada. La letra es la piedra y la piedra es la letra.

Entonces este pasaje nos enseña que debemos estudiar no solo para saber y tener conocimiento, sino que nuestro propio ser debe cambiar. La Torá debe ser una parte integral de nuestro ser. Nuestro respirar, nuestro pensar, nuestro hablar...todo debe ser un reflejo de esa Divina palabra.

Se dice que Moshe era el ejemplo perfecto de esto, que la Shejiná, el Espíritu de Dios lo habitaba tanto que formaba parte de el. Sabemos que también nuestro Maestro el Mashiaj ejemplificó esto, y de manera aún superior. El Mashiaj desde su concepción le fue dada una porción superior del Espiritu de Dios. Pero no solo eso, sino sabemos que de algún modo, mysiticamente el Mahiaj Yeshua es la Torá viviente. La luz primitiva de la creación. Este es otro tema completamente, pero podemos ver esto en Jn. 1:1-18.

Ahora para regresar al tema del estudio de la Torá, de grabar la palabra en nuestros corazones, sabemos que hay diferentes tipos de leyes y mandamientos (mitzvot), los estatutos (jukim), los testimonios (edut), y los juicios (mishpatim)

Todo estudiante serio de la Biblia te dirá que hay algunos mandamientos por los cuales no hay explicación del 'porque.' Algunos sabemos porque Dios mandó cumplirlos, y otros no sabemos.
Para estudiar la Torá hay que hacerlo con entrega total. Esto no significa que no hay que tratar de entender, al contrario el proposito es entender. Pero solamente si es acompañado con entrega. No "lo haré cuando entienda", o "buscaré entender porque me gusta tener el conocimiento", sino "lo haré, y porque me es mandado, buscaré entender." Este es el verdadero trabajo, un esfuerzo motivado por algo más que el placer.
Cuando se aprende de este modo, se "graban" como sobre la piedra. La persona estudiando, y lo Torá siendo estudiada, se hacen uno.

Y esta es la transormación que hace el Espiritu de Dios (Ruaj HaKodesh) como dice el profeta Jeremias "Este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos dias, dice el Eterno: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón." (Jer.31:33)

Nos exhorta Jacobo el hermano del Maestro: "El que mira atentamente en la perfecta ley, la de la liberta, y persevera en ella, no siendo oidor aolvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace."

Entonces, seamos obedientes, y no olvidadizos, recordemos las bendiciones que vienen con la obediencia, y las maldiciones que vienen con la desobediencia (no solo es ausencia de bendición!) "para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo" (Fil. 2:15)

"Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, y sed de un mismo sentir y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros." (2Co. 13:11)


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