Friday, November 18, 2011

Jaiei Sara

"Somos árboles, viviendo dos vidas simultaneamente.

Una vida subiendo de la tierra a este mundo. Donde, con todas nuestras fuerzas, batallamos para elevarnos sobre él, luchar por obtener su sol y su rocío, con desesperación tratando de no ser arrancados por la fúria de sus tempestades o consumidos por sus llamas.

Luego, estan nuestras raízes, profundas bajo la tierra, tranquilas y serenas. Son nuestros ancianos padres y madres, Avraham, Sara, Isaac, Rivka, Yacov, Lea y Rajel.

Ellos yacen profundo dentro de nosotros, en el núcleo de nuestro ser. Para ellos, no hay tempestad, no hay lucha. Solamente hay el Uno, el Infinito, para Quien todo el cosmos con todos sus desafios no son más que una fantasía renovada a cada momento de la nada.

Nuestra fuerza viene de nuestro vínculo con ellos, y al 'nutrirnos' de ellos, conquistaremos la tormenta. Traeremos belleza al mundo en el cuál fuimos plantados."

Mi traducción de: A Daily Dose of Wisdom from the Rebbe
-words and condensation by Tzvi Freeman

Ayer leía un libro que se llama Children of the Flames (Hijos de las Llamas) por Lucette Matalon Lagnado y Sheila Cohn Dekel. Es el relato del Dr. Josef Mengele y la historia de los jemelos de Auschwitz. Este hombre, que no es digno de llevar el título de doctor, Mengele se le llamaba el Angel de la Muerte. No voy a describir todo lo que hacia, basta para eso que se imaginen lo peor, lo más sadico, su peor pesadilla que alguien pudiera hacerles, su más grande miedo, la inhumanidad más grande, y con eso se van a dar una idea de como era este hombre, pero en vez de imaginarlo con una cara monstruosa y una risa diabolica, imaginenlo como el más galán, con la sonrisa más attractiva, casi compasiva que había en ese lugar de muerte. Por eso su descripción de angel de muerte es apta. Porque solo veias el angel, hasta el dia en que te tocaba la muerte. En sus manos estaba el poder de la vida y la muerte de tantas personas. Cuantos pequeños sufrieron y murieron bajo los experimentos atroces que hizo este hombre en nombre de la ciencia!

Pero para regresar al tema, leí algo en ese libro que mi hizo llorar. Fue el relato de como aveces para desaburrirse este hombre queria entretenerse con los que llegaban a ese campo de muerte. El libro relata como en un día caluroso de Julio, 'bajaron un grupo de rabinos de Hungaria del tren, y a pesar del calor estaban vestidos con su ropa tradicional, sus chamarras negras, pantalones de lana negros y sus gorras de piel. Mengele decidió divertirse antes de dirigirlos a las camaras de gas. Los sacó de la linea y les pidió que cantaran. Los hombre santos obedecieron sin una palabra de protesta. Luego, Mengele les pidió que bailen. Queria que alcen sus manos y sus voces al Di-s que no los salvaría, sin importar el fervor de sus oraciones. Asi que los rabino Hungaros empezaron a bailar bajo el calor del sol de Auschwitz. Mantenieron sus cabezas altas, determinados a preservar su dignidad. Con sus ojos fijados al cielo, los rabinos entonaron el "Kol Nidre", el lúgubre himno de expiación, mientras Josef Mengele escuchaba, impenitente.'

Está visión me hizo llorar. Dijo el salmista: "Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enroquecido; Han desfallecido mis ojos esperando a mi Di-s" (Tehilim 69:3). No se porque Di-s permite tales cosas. ¿Porque el justo sufre y el malo anda impune? No lo se.
Pero lo que ví en esos rabinos (aunque no los ví fisicamente), lo que sus caras reflejaban, era la fe inquebrantable en Di-s. Como dijo el Rabí Freeman arriba, sus raízes estaban tranquilas y serenas con la fe de sus padres, la fe de sus antepasados. Esa fe que aún frente a tanta maldad, tanto sufrimiento, no dejó de creer en Di-s.

En las palaras de Zvi Kolitz (imaginando las ultimas palabras de Yossel Rakover, un judío Hasidico que pereció en el Holocausto junto con toda su familia) que serían aptas para describir el sentimiento de estos hombres:
"Di-s de Israel...Has hecho todo para que deje de creer en Tí. Y ahora, no sea que parezca que has logrado, por medio de estas tribulaciones, alejarme del buen camino, te aviso mi Di-s, y Di-s de mi padre, que es inútil. Me puedes insultar, me puedes castigar, puedes quitarme todo lo que valoro y estimo en este mundo, me puedes torturar hasta la muerte - creere en Tí, te amaré sin importar lo que hagas para ponerme a prueba.

Y estas son mis ultimas palabras a Tí, mi Di-s iracundo: lo intentas en vano. Haz hecho todo lo posible para hacerme renunciarte, para hacerme perder mi fe en Tí, pero muero exactamente como viví, un creyente...

Escucha, O Israel, el Señor es nuestro Di-s, el Señor es Uno. Entre tus manos, O Señor, entrego mi alma."

-Zvi Kolitz, "Yossel Rakover's Appeal to G-d".

Que nuestra fe, sea fortalecida como la de estos hombres santos de Di-s. Que nuestra fe sea como la de nuestros Padres. Inquebrantable.
Al leer esta parasha y las por venir, tengamos esto en mente, aprendamos de ellos, arraigemonos en Di-s, el Di-s de nuestros padres, para poder resistir las tempestades de la vida.

Shabbat Shalom a todos.

No comments:

Post a Comment