por Paul Philip Levertoff
"En su relación con el hombre en la tierra, Di-s se ha mostrado un Rey que desea hacer su morada aquí abajo con nosotros. Entre más alto es un ser, mas bajo puede condescender. Di-s quiso estar entre los pequeños y rechazados, no como un sultán reinando desde su palacio, escondido y reinando solo por fuerza, sino como un bueno y sabio rey cuyo unico deseo es de traer a sus súbditos hacía él. Un rey que también, por amor a los suyos, abandona su palacio y vive entre su pueblo para unirse con ellos, para que puedan ver más de su gloria y aprendan de su carácter.
La creación, en verdad, significa la perfección de Di-s. En la creación, Di-s, por un hecho de auto limitación, ha creado seres conscientes, para que estos tengan el gozo, primero de realizar su individualidad, y luego, de realizarlo a Él, su Creador, y de recibirlo dentro de su vida más intima como su Padre y Rey. La prueba del amor de Di-s no pesa tanto en el hecho que eleva creaturas hacía Él, sino en que Él se agacha para tener su tabernaculo (morada) entre los hombres y así se revela a ellos."
Los "Padres" - Abraham, Isaac y Jacob - son llamados los "carros de Di-s". De allí, cada Israelita se supone que posee dos almas: una alma "divina", la cual viene directamente de Di-s mismo, y una alma "natural" o "animal", la cual viene del "otro lado" de Di-s (Exodo 33:23: "Y verás mi espalda" es alegorizado para expresar esta idea). Israel es llamado el "hijo de Di-s", porque "como aún los dedos de los pies de un niño tienen su origen en sus padres", así el alma "divina", aún de un pecador, tiene su origen en Di-s; proviene de Él y se une con el alma "natural" del hombre para espiritualizarlo. "Desciende de las alturas del cielo, para ascender," después de haber cambiado lo natural en divino, el material en espiritual. La metáfora del "grano de trigo" (vease Jn.12:24) se usa seguido para ilustrar la obra del alma "divina". Como el grano tiene que entrar a la tierra para producir fruto, asi esta alma tiene que entrar en la naturaleza más íntima del hombre y ser absorta en ella, si es que va producir fruto espiritual.
"Pero como la tierra tiene que ser arada y preparada primero, asi el hombre natural tiene que ser preparado para la semilla divina, si esto que esta oculto dentro de él se va revelar en todo su poder.
Si el alma del hombre no ha sido quebrada y si su vida natural no se ha convertido en un recipiente del amor de Di-s, el "elemento divino" no ha podido llevar a cabo su obra completa."
Cuando todos nuestros pensamientos y acciones son el producto de inspiración divina, entonces unimos todo lo que está aparentemente separado e independientede Di-s con Él. Y así cooperamos con Él en Sus actividades redentoras y preparamos el camino para el Mesías. La siguiente parábola ilustra esto:
Un Rey perdió una perla costosa. Él envió a sus tres hijos a buscarla. El primero salió, contento de estar libre de la restricción de su padre. Nunca regresó, sino que pasó su vida siguiendo sus propios placeres. El segundo salió, hizo una busqueda rapida, y prontamente regresó a la casa de su padre, no porque amaba tanto a su padre sino porque no quería estar tanto tiempo fuera de las comodidades de su casa. Ahora, el tercero salió, lleno de dolor al dejar su hogar y su amado padre, pero determinado, a pesar de su sufrimiento y separación, a quedarse fuera y hacer una busqueda diligente hasta que encuentre la perla, porque sabía el grán gozo que le daria a su padre al encontrarla.
Un hombre está completamente absorto en las cosas de este mundo. Otro está ansioso para agradar a Di-s, pero no por amor a Él, sino porque teme perderse la futura felicidad del paraiso. Pero hay ciertos homres quienes aman a Di-s simplemente por sí mismo y buscan a las "chispas divinas" que estan esparzidas por el mundo, en el hombre y en la naturaleza, y tratan de regresarlas a su origen."
"Debemos esforzarnos por ser recipientes del amor de Di-s, guardar nuestros corazones donde mora la "chispa divina" y preservarla brillante y entera, y huír de "Egipto" para experimentar la revelación de Di-s en el "Sinaí". Debemos primero tratar de despejar las espinas y malas hierbas-odio, envidia, y codicia-del viñedo del alma, para que lo que es bueno en nosotros sea separado de lo que es malo. Solo entonces puede Él llenarnos con Su amor. Cuando Di-s es santificado por Israel, entonces Él cumple Su promesa: "Yo el Eterno os santificaré."
Gracias por la bendicion de compartirlo ermano!!!
ReplyDeleteSe ve ke el libro esta chidote....