Numeros/Bamidbar 1:1-4:20
Bamidbar: "En en desierto."
Esta semana empezamos el libro de Bamidbar o Números
En hebreo el nombre de las porciones (parashas) se les da según la primera palabra en ella, y igual los libros de la Torá (por eso Numeros se le llama Bamidbar)
Esta parasha empieza con la historia del primer censo de Israel en el desierto.
"Toma el censo...todos los varones por su cabeza." (v.2)
Leer largos capitulos sobre un censo, y los detalles sobre las cuentas tribales y de cada familia, y los nombres de los líderes puede ser algo largo y monotono. Pero Rashi encontró un dulce mensaje del amor de Dios dentro de estos pasajes.
Según la interpretación de Rashi el censo es un recordatorio que Israel no solo es un pueblo colectivo, sino que es una nación compuesta por individuos. El pueblo de Dios no es solo una idea, son personas. Moshe y Aarón contaron el pueblo "por su descendencia, por sus familias, segpun las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres por cabeza." (1:20) Esto le daba la oportunidad a cada Israelita de decir su nombre y ser contado como un individuo con valór. Cada persona es valiosa y unica, un tesoro especial de Dios.
En el Talmud hay una discusión sobre Adán, el primer hombre y padre de la humanidad. ¿Porque desciende toda la humanidad de un solo hombre? "Para enseñarte que el que destruye a una sola persona es considerado como si hubiera destruido un mundo entero [de gente] y el que salva a una sola persona es considerado como si hubiera salvado un mundo entero" (b.Sanhedrin 37a).
El significado de esto es que cada persona es tan importante como Adán el primer hombre. Aunque Adán era un solo individuo, tenia en el el potencial de toda la humanidad, y así cada persona tiene ese mismo potencial. Nunca deberiamos ver a las personas como una simple estadistica. Cada ser humano es un mundo entero.
La misma porción en el Talmud nos indica que todos, sin importar el color o la descendencia somos parte de la misma familia humana. Dice que Adán fue creado por la paz del mundo, para que nadie pueda decir, mi padre es mas grande que el tuyo! Todos tenemos el mismo padre en común. Dios no nos hizo indenticos, sino que cada individio es diferente y amado a los ojos de Dios, "por eso toda persona es obligada en decir: el mundo fue creado para mi." (b.Sanhedrin 37a)
Esto aprendemos del censo de Israel.
Sigamos adelante. En la segunda parte de la parasha vemos las instrucciones de como las tribus debian acampar, y cuando se movian de lugar, como debian desmantelar el Tabernaculo. Vemos que solamente despues que el arca, el menorá y los demás utensilios habian sido cubiertos, podian entrar los Levitas a llevarselos. Vemos el cuidado y la reverencia con el cual se trataban todas las cosas santas. Cuando estaban en presencia del Rey, habia que portarse de manera adecuada. Las instrucciones de como desmantelar el tabernaculo y sus instrumentos nos enseñan a reverenciar a Dios y sus cosas santas.
En muchas versiones modernas de nuestra fe, se ha olvidado la reverencia a Dios. La reverencia y el asombro han sido reemplazados por una entretenida alabanza cargada emocionalmente. La congregación se ha vuelto algo casual, con más en comun con una junta social que con lo Divino. Lo que se percibe como un acceso facil y abierto a El por medio del Mesías ha disminuido la santidad de Dios a nuestros ojos. Esto no debe ser así. El don del Mesías deberia aumentar nuestro sentido de respeto, reverencia, y santo temor a Dios, no disminuirlo.
Todos estamos de acuerdo que se debe temer y respetar a Dios. Pero en terminos reales, ¿que significa eso? ¿Como se incorpora en nuestras vidas diarias? Muy facilmente relegamos el temor a Dios y reverencia a El a lo abstracto .
En el Judaismo, el respeto por lo sagrado se toma en serio, aun en las cosas aparentemente insignificantes de la vida. No se trata de la misma manera un libro santo que los demás libros. Un libro en el cual está escrito el Nombre Divino se trata con respeto. No se deja boca abajo o debajo de muchos libros o tirado en el suelo. Si se cae al piso, se levanta inmediatamente y se le besa con reverencia. En la sinagoga cuando sacamos la Torá del arca, todos voltean el rostro hacia la palabra de Dios.
El Nombre de Dios se le da tanta santidad que ni siquiera lo pronunciamos.
Los que dicen amara a Dios y servir a su Mesías harian bien en recobrar ese sentido de reverencia a las cosas de Dios y constantemente recordar quien está ante nosotros. Cada dia y en cada momento es nuestra responsabilidad recordar a Aquel ante quien vivimos. "Hay un ojo que te ve, un oido que te oye, y todos tus hechos están escritos en un libro" (m.Avot 2:1).
Somos la asamblea del SEÑOR, somos su ejercito. Nos manda formarse y ordenarse para que nos lleve a la Promesa de los siglos. El es Adonai Tsebaot (de los ejercitos) y somos su ejercito.
Una vez mas gracias por subir la reflexion de la parasha!!!
ReplyDeleteQue importante recordar, ke como individuos somos importante para Dios tal y como somos!!! y tienes toda la razon en cuanto a que olvidamos el temor y respeto ke nuestro Dios se merece! decimos ke lo tenemos, pero nuestros echos dicen lo contrario, lo peor es ke muchas veces aparentamos cuando nuestro corazon realmente no existe el temor a Dios, y creo ke por lo mismo hay muchos creyentes ke luchamos demasiado para ser fieles, pork no le damos el valor debido a las cosas de Dios, y creemos ke a Dios no le importa!!! pero sin duda el dejo todo escrito para vivir una vida santa, para su honra y gloria!!!!
y mi mayor anelo es ke Dios sea obrando en nosotros en todo tiempo!!!